El País. Las naranjas se venden mejor en Internet que en los mercados

Citricultura

La citricultura está al borde del colapso en la Comunidad Valenciana. Pero pese a que políticamente se relaciona ya más con una cuestión cultural identitaria, dado el poco peso que tiene en el PIB autonómico como actividad económica, todavía hay resquicios que permiten su regeneración. Lo demuestra el espectacular incremento de páginas web donde se venden millones de kilos de cítricos cultivados. Son solo pequeñas ventanas de esperanza en un mar de producción de casi cinco millones de toneladas, pero estas iniciativas se cuentan ya por docenas y están permitiendo que sobrevivan enraizados a la tierra centenares de agricultores con diferentes fórmulas de autoempleo.

Para empezar, la venta directa al consumidor elimina los intermediarios. Además, está contribuyendo a diversificar la producción para su venta escalonada y, en la mayor parte de los casos, ha convertido en rentable el mantenimiento de fincas familiares. Casi todos ofrecen poner en la mesa del comprador una caja de cítricos de entre 10 y 15 kilos en 24 horas por un precio final en torno a los dos euros el kilo.

Pero la venta de cítricos por Internet también empieza a sufrir los males de los canales tradicionales. La oferta es muy dispersa, como siempre está poco organizada y funciona, en la mayoría de los casos, por la iniciativa personal de los mismos citricultores, que han encontrado en esta vía la posibilidad de obtener precios superiores a los que reciben del comercio privado o las cooperativas. La gran ventaja es que la demanda no se puede organizar porque todavía está más deslocalizada...

 

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